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    Un enigma sin fin

    Salvador Dalí

    Sonia Casal

    by Sonia Casal
    Doctora en Historia del Arte

    Objective

    Pese a la enorme cantidad de contenido visual a la que están acostumbrados los alumnos y alumnas actualmente, lo cierto es que, en muchas ocasiones, no son capaces de interpretar el significado de esas imágenes. Por ello, creemos necesario reforzar esta competencia y, dado que el lenguaje surrealista del siglo XX propone una intrincada amalgama de elementos, se puede iniciar la actividad con preguntas que inciten al alumnado a observar las diferentes figuras y objetos que componen el cuadro.
    Una vez identificados todos ellos, cabría buscar una explicación para su compleja disposición acercándolos, de esta manera, a los fundamentos teóricos y prácticos de una vanguardia tan rompedora e importante como es el surrealismo, del que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía posee un gran número de ejemplos, por lo que se podría animar al alumnado a reconocer otras pinturas del mismo ismo.
    Por último, la cantidad de obras de Salvador Dalí en esta institución es muy abundante por lo que se les podría ayudar a encontrar cuadros del mismo autor o de una temática parecida, además de explicarles el contexto para el que fueron realizados todos ellos y las diferentes etapas vividas por el pintor.
    Para esta actividad, algunas de las preguntas que se les podrían formular a los alumnos para animar su participación e interactuación serían: ¿qué veis?, ¿cuántos elementos sois capaces de reconocer?, ¿qué os sugiere?, ¿por qué creéis que se representan de esta manera?, ¿conocéis el surrealismo?, o ¿qué creéis que es el método paranoico-crítico?

    Picture description

    ¿QUÉ ESCENA ESTÁ REPRESENTADA?

    El propio título de la obra, Un enigma sin fin, puede ayudar a entender la complejidad de esta pintura surrealista y las múltiples, casi infinitas, interpretaciones que se le pueden dar, una por cada persona que la observe con detenimiento.

    No obstante, la mayoría de estudios suelen coincidir en una serie de figuras perceptibles no sin cierta dificultad. Comenzando por la parte izquierda de la composición, se atisba la silueta difusa de un hombre acostado que apoya su cabeza en su brazo derecho como si estuviese cansado o lamentándose por algo. El hombro izquierdo de este personaje es, a su vez, la cabeza de un esbelto y huesudo galgo que centraliza la composición y cuya pata delantera izquierda forma la quilla de una barca de madera. Al mismo tiempo, este objeto podría ser interpretado como una mandolina pues de la citada pata del animal parten tres clavijas de afinamiento propias de instrumentos musicales de cuerda.

    Sobre esta barca-mandolina se dispone una especie de tela marrón que parece finalizar en una arqueada pata de caballo. Hacia la mitad de su extensión se perfila lo que podría ser una figura femenina de espaldas que muchos han querido ver como alguien que cose o remienda la vela de la citada embarcación. De forma bastante explícita se observan, a la altura de los hombros de esta silueta, unos carnosos labios que conforman la boca de un rostro que se completa con una nariz, que es a su vez la cabeza de la mujer de espaldas, unos ojos, que son la imagen de dos barcas alejadas que bien podría observar la citada fémina, y una cabellera ondulada en su flequillo que algunos han identificado como la cabeza de un ser fantástico recostado en primer plano.

    Este complejo rostro se ha querido vincular con un retrato de Gala, la conocida amante del pintor Salvador Dalí e, incluso, con Federico García Lorca con quien se dice tuvo un romance en su juventud. No obstante, otros autores ven precisamente en esta zona un jarrón con peras y otras dos frutas a la derecha del mismo. Junto a ellas, parecen asomarse lo que se podría interpretar como dos caracolas junto a un rostro de ojos casi diabólicos y diadema rojiza, sobre lo que parece ser un lago grisáceo rodeado por montañas de parecida tonalidad bajo un cielo nuboso. Por último, en primer plano cabría destacar la clara imagen de dos pequeñas ramas de árbol de la que parte la espina de un pequeño pececillo.

    CONTEXTO DE LA OBRA

    Salvador Dalí nació en Figueres, provincia de Girona, en el seno de una familia de clase media caracterizada por la rectitud y la personalidad estricta de su padre frente al carácter suavizador de una madre que alentaba sus inquietudes artísticas y que, cuya temprana muerte, Dalí nunca superó haciéndose cada vez más difícil e insostenible la relación con su padre tras haber contraído matrimonio con la hermana de su primera esposa.
    En sus primeros años de vida, Dalí se aproxima a la pintura contemporánea empezando su formación artística y participando, incluso ganando, diferentes exposiciones y concursos. Continuó sus estudios en 1922 de una manera más profesional en Madrid, donde conoció a artistas tan influyentes como Federico García Lorca o Luis Buñuel. Pese a su formación academicista y a ciertas aproximaciones con el cubismo y el dadaísmo, Dalí encuentra su sitio en el movimiento surrealista, llegando a vivir en París junto a otros artistas del ismo, convirtiéndose el catalán en un referente para todos ellos.

    Este movimiento literario y artístico buscaba trascender lo real a partir del impulso psíquico de lo imaginario y lo irracional, es decir, pretendían plasmar y representar el funcionamiento real del subconsciente en ausencia del control ejercido por la razón y la conciencia, alejándose, así, de toda cuestión estética y moral. Para conseguir este objetivo, era habitual que los artistas surrealistas alterasen sus fases del sueño, tomasen opiáceos o eligiesen el automatismo como método principal de creación.

    La pintura Un enigma sin fin fue realizado en el año 1938, en el conocido como período de entreguerras pues la Segunda Guerra Mundial estaba a punto de estallar mientras que en España la sangrienta Guerra Civil estaba llegando a su fin.
    Lo cierto es que, en la citada fecha, Dalí ya había vivido en diversos lugares como Francia, Estados Unidos o su amada Cadaqués por lo que su arte, plenamente maduro, mostraba un método inventado por él que se explicará a continuación. Fuere como fuere, parece que la originalidad de este lienzo hubo de gustar mucho a su autor pues no se deshizo de él en ningún momento hasta que, tras su fallecimiento y por petición expresa en su testamento, sus bienes pasaron a manos del Estado.

    Technique

    Salvador Dalí, como eje inequívocamente imprescindible del surrealismo, inventó un método para la creación artística, aplaudido por el propio fundador del movimiento, André Breton, a raíz de la lectura de la obra de Sigmund Freud, “La interpretación de los sueños”. Este método, llamado paranoico-crítico, consistía en la contemplación casi obsesiva de objetos reales sobre los que se proyectaba el subconsciente de forma crítica, aflorando fobias, filias e influencias, para llegar a crear composiciones caóticas, delirantes y enigmáticas como la de Un enigma sin fin.

    De esta forma, se produce un conflicto o dualidad sobre cómo es la realidad y cómo la representa el paranoico. Así, debido a estas dobles imágenes, cada persona que observa un cuadro con estas características podrá ver unas realidades diferentes pues la lectura que se hace depende del propio subconsciente de cada individuo.

    La complejidad de este método es tal que hasta el propio Salvador Dalí llegó a afirmar que realmente no sabía en qué consistía pero que debía ser eficaz a la vista de los millones que acumulaba en su cuenta.